Ilustración: una figura gigante de luz azul y magenta, arrodillada, le da un fragmento diminuto de sí misma a una niña mientras otras personas miran

Anthropic, Musk y la subvención social inevitable

Anthropic, la empresa detrás de Claude, anunció que va a poner parte de sus acciones en un fondo para el bien público, y Elon Musk respondió prometiendo una acción de SpaceX para cada niño de Estados Unidos. Dos de las empresas más poderosas de la inteligencia artificial regalando pedazos de sí mismas, casi al mismo tiempo.

Yo no creo que sea solo generosidad. Creo que se están preparando para algo: un mundo en el que una gran parte del dinero que hoy se paga en sueldos va a terminar en muy pocas empresas de IA, y en el que esas empresas van a tener que devolver una parte para que el sistema no se rompa. Lo que antes hacía el Estado con subsidios, lo van a empezar a hacer ellas. Una subvención social, pero privada.

Qué anunciaron Anthropic y Musk

El fondo de Anthropic empieza con el 5 % de la empresa y puede crecer un 2 % por cada 50 % que suba su valor. Sumando lo que prometieron sus cofundadores y empleados, Anthropic dice que alrededor del 20 % de sus acciones irá al bien público. Con los 2 billones de dólares que se esperan en su salida a bolsa de noviembre (algunos inversores ya hablan de 1,5), eso son unos 400 mil millones.

El fondo no es una ONG, sino una empresa que pertenece a Anthropic, pensada para poder donar a ONG o dar dinero directamente a “poblaciones específicas”, como quienes pierdan su trabajo por la IA. Quién va a decidir a dónde va ese dinero, todavía no lo ha dicho.

Musk, por su parte, respondió en X que mejor le diera esas acciones directamente a la gente, y prometió que su regalo a los niños “será el primero de muchos”. Y no habla desde afuera: desde febrero, SpaceX es dueña de xAI, la empresa de Grok.

Hay una diferencia entre los dos que conviene notar. Lo de Musk, al menos por ahora, es solo para Estados Unidos. El fondo de Anthropic no habla de fronteras, así que en principio podría llegar a cualquier parte del mundo.

Mi especulación: el dinero de los sueldos va a terminar en pocas empresas

Pensemos en cómo funciona hoy una empresa cualquiera. Gana dinero y una buena parte la reparte en sueldos: miles de personas, cada una con su ingreso. Ahora imagina que una parte creciente de ese trabajo la hace una IA. Cada tarea que produce ganancias ya no se paga con un sueldo, sino con tokens: lo que cobran Claude, ChatGPT o Grok por el trabajo que hacen. El dinero que antes se repartía entre miles de personas ahora va a parar a tres o cuatro empresas.

No es ciencia ficción. Anthropic les contó a sus futuros inversores que facturó 16 800 millones de dólares en el tercer trimestre de este año, un 45 % más que en el trimestre anterior. Y el propio Dario Amodei, su jefe, ha dicho que la IA podría eliminar la mitad de los trabajos de oficina de nivel inicial y llevar el desempleo en Estados Unidos a entre 10 % y 20 % en uno a cinco años. Musk va más lejos: según él, en 10 o 20 años trabajar será opcional.

Si cualquiera de los dos tiene algo de razón, el problema es evidente. Millones de personas sin ingresos son una crisis social. Y una crisis social tarde o temprano llega a las calles.

¿Por qué lo harían ahora? Mis cuatro sospechas

Veo cuatro razones posibles, y no se excluyen entre sí.

Marketing. Anthropic sale a bolsa en semanas. Anunciar que una parte de la empresa va al bien público es una buena historia para contar antes de pedirle dinero al mercado.

Un gesto político. En Estados Unidos, siete de cada diez personas están más preocupadas que entusiasmadas con la IA. Al gobierno de Trump le conviene que la IA tenga apoyo, y a las empresas les conviene tener al gobierno de su lado. Hoy Musk y Amodei parecen estar en buenos términos con Trump: en septiembre, Musk fue a la cumbre de IA de la Casa Blanca y Trump cenó con Amodei.

Confianza. Regalar un 20 % de tu empresa solo tiene sentido si crees que lo que queda va a valer muchísimo. Estas promesas también son una apuesta pública sobre su propio futuro.

Preparación. Esta es la que yo creo. Si la IA concentra el dinero y la gente se queda sin trabajo, estas empresas se quedan con millones de personas molestas y sin clientes. Devolver una parte, a su manera y en sus términos, es mejor para ellas que esperar a que un gobierno las obligue con impuestos.

No es una idea nueva: Sam Altman ya la había propuesto

En 2021, Sam Altman, jefe de OpenAI, publicó un ensayo llamado Moore’s Law for Everything. Ahí proponía un “fondo americano de acciones”: las empresas por encima de cierto valor entregarían cada año el 2,5 % de su valor en acciones, y todos los adultos del país recibirían una parte. Calculaba unos 13 500 dólares al año por persona en una década. Es casi lo que hoy pide Musk: acciones para todos.

Altman también financió un experimento a través de OpenResearch: mil personas de bajos ingresos en Texas e Illinois recibieron mil dólares al mes durante tres años. El resultado fue que trabajaron entre una y dos horas menos por semana, y que gastaron más en necesidades básicas. Y cuando OpenAI se reorganizó como empresa con fines de lucro en 2025, su fundación se quedó con el 26 % de la compañía.

Es decir, los tres grandes jugadores, OpenAI, Anthropic y Musk, ya pusieron sobre la mesa alguna forma de repartir acciones de IA con el público. Cuando todos los que van ganando se preparan para lo mismo, a mí me parece una señal.

¿Lo mismo para todos o según lo que necesita cada uno?

Si acepto que esto va a pasar, la pregunta deja de ser si las empresas de IA van a subvencionar a la sociedad y pasa a ser cómo y quién decide.

Musk y Altman parecen preferir lo universal: volvernos a todos accionistas, a todos por igual y sin preguntar. Tiene una ventaja clara: nadie decide quién lo merece. También tiene problemas. Le da lo mismo a quien lo necesita con urgencia que a quien no lo necesita. Y a escala global se complica: lo más probable es que una subvención así empiece solo en Estados Unidos, y que lo que pase en el resto del mundo sea una incógnita.

Anthropic va por otro lado: un fondo que elige causas y grupos. Es muy del espíritu del altruismo efectivo, la corriente filosófica que busca hacer el mayor bien posible eligiendo con datos qué causas merecen el dinero, y a la que la empresa está ligada desde su origen. Este modelo puede llegar mejor a quien perdió su trabajo por la IA. Pero lo que me incomoda es que sea una empresa privada, y con una filosofía tan específica, la que escoja a dedo las causas que considera justas. Hoy lo hace con buena intención. Mañana, quien controle ese fondo va a tener un poder enorme sobre la vida de millones de personas, sin que nadie lo haya elegido.

Y queda una tercera opción, la de siempre: que el Estado cobre impuestos a estas empresas y reparta. Es más lenta y más política, pero al menos a quien decide lo elegimos nosotros.

Mi pregunta para ti

Si mañana tu ingreso no viniera de tu trabajo, ¿qué preferirías: que todos recibamos lo mismo, o que cada uno reciba según lo que necesita, y que eso lo decida, por ejemplo, Anthropic o el gobierno?

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